El cambio climático ha llegado

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Estamos ya en invierno y todo indica que el cambio climático ha comenzado a causar estragos visibles en nuestro entorno más cercano. No hay nieve para que abran las estaciones de esquí, la poca que ha caído apenas se queda y el deshielo es más rápido que en años anteriores. Las zonas europeas y españolas que tendrían que haber comenzado sus temporadas de nieve hace casi un mes, apenas si han podido hacerlo.

Todos los análisis llegan a la conclusión que hace años venía anunciándose y que casi nadie, salvo los científicos y los ecologistas, querían asumir: el efecto invernadero es una realidad y el cambio climático provocado por la acción del hombre podría ser irreversible si no se toman medidas contundentes. La deforestación agresiva, el consumo indiscriminado de electricidad, la emisión de gases a la atmósfera, el uso masivo de vehículos, aerosoles y un largo etcétera, han ido provocando el temible calentamiento global del planeta cuyos efectos son cada vez más evidentes. El efecto invernadero hace que la temperatura media de la superficie de la Tierra sea 33ºC mayor que la que tendría si no existieran gases con efecto invernadero en la atmósfera.

No es posible predecir con gran seguridad lo que podría pasar, pero las previsiones más optimistas dicen ya que los desiertos se harían más cálidos pero no más húmedos. Entre un tercio y la mitad de todos los glaciares del mundo y gran parte de los casquetes polares se fundirían, poniendo en peligro las ciudades y campos situados en los valles que se encuentran por debajo del glaciar. Grandes superficies costeras podrían desaparecer inundadas por las aguas que ascenderían de 0,5 a 2 m., según diferentes estimaciones. Unos 118 millones de personas podrían ver inundados los lugares en los que viven por la subida de las aguas. Tierras agrícolas se convertirían en desiertos y, en general, se producirían grandes cambios en los ecosistemas terrestres. Estos cambios supondrían una gigantesca convulsión en nuestra sociedad, que en un tiempo relativamente breve tendría que hacer frente a muchas obras de contención del mar, emigraciones de millones de personas, cambios en los cultivos, etc.

Que no haya nieve no solo es un problema económico para las zonas que viven del deporte de invierno, es uno de los datos objetivos que, fruto de la acción del hombre, nos hacen advertir que el cambio climático es una dura realidad que hay que contrarrestar con medidas políticas, económicas y ecológicas de gran alcance, pero que tienen que empezar por una actitud clara de todos y cada uno de los ciudadanos, para contribuir a que este cambio no siga avanzando. A ver si somos capaces de conseguirlo porque está claro que la respuesta está en nuestras manos.

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