Don Trinidad de la Yglesia, «don Trinito» (Cabra, 1895-1975), dejó la carrera de arquitectura en Madrid para entrar en el seminario de San Pelagio de Córdoba, se ordenó sacerdote en 1923 y fue durante casi treinta años capellán de un colegio de Córdoba, antes de volver a Cabra como capellán de las Agustinas. Muchos lo recuerdan por su generosidad y su humor.
Con motivo del Día Mundial del Teatro, Antonio Ramón Jiménez Montes rescata su faceta de escritor: una farsa en verso representada con fines benéficos, las obras para las alumnas del colegio, una leyenda morisca y la novela «Mi lucha con la Pavona», finalista del premio Ateneo de Sevilla en 1973, y comparte sus recuerdos de niño.




