Donde hoy se abre la plaza de España de Cabra, frente al ayuntamiento, se levantaron la ermita de San Martín, reedificada en el siglo XVI, y después el convento de las dominicas, que lo dejaron en 1836. Su iglesia, con numerosas capillas y las imágenes de la cofradía del Nazareno, quedó abandonada y en ruinas.
Antonio Ramón Jiménez Montes rescata un folleto de 1871, «Memorias sobre la ruina de la iglesia de San Martín», que proponía levantar un templo nuevo alineado con la calle Buitrago y abrir detrás una gran plaza. El proyecto nunca salió adelante, pero habría cambiado por completo el centro de la ciudad.



