En 1605, Lope de Vega conoció a Luis Fernández de Córdoba, Cardona y Aragón, sexto duque de Sessa, conde de Cabra y duque de Baena, veinte años más joven que él. Desde entonces fue su secretario, su ayudante y su amigo, y el duque, su mecenas hasta el final: llegó a tenerlo en nómina y pagó su entierro en 1635.
Antonio Ramón Jiménez Montes se asoma a las cerca de ciento cincuenta cartas que se conservan de aquella relación, con sus confidencias, peticiones de dinero y cartas de amor que Lope escribía por encargo del duque, y a la comedia «Las cuentas del Gran Capitán», nacida de los intereses de su señor.



