A finales de 1918, el poeta egabrense Pedro Iglesias Caballero, que firmaba como «Picón» en «La Opinión», partió hacia Madrid para abrirse paso en la vida literaria de la corte. Lo hizo gracias a una suscripción popular y a una velada literaria en el teatro Principal, impulsadas desde ese periódico, que le costearon un año entero en la capital.
Cien años después, Antonio Ramón Jiménez Montes recuerda el ambiente cultural de la Cabra de entonces, con siete periódicos, el Centro Filarmónico y poetas como Tomás Luque y Pedro Garfias, repasa su paso por las tertulias madrileñas y las páginas de «ABC» y «Blanco y Negro», y lee la emotiva carta de despedida que publicó en «La Opinión».



