El 16 de julio de 1418, el rey Juan II encargó a Diego Fernández de Córdoba, mariscal de Castilla y alcalde de Cabra, poblar el lugar de Doña Mencía y levantar allí una fortaleza. A sus veinte primeros pobladores les concedía las mismas exenciones que tenían los vecinos de Cabra por un privilegio de Alfonso XI de 1334.
Seis siglos después, Antonio Ramón Jiménez Montes cuenta cómo encontró el documento en el portal PARES, cómo sirvió de base al guion de las jornadas medievales del Colegio San José y quién era este Diego Fernández de Córdoba, padre del primer conde de Cabra.




