Los «varones» de la Igualdad

4 minutos de lectura
Montaje de seis fotos de grupo de políticos, empresarios y mandatarios: casi todos son hombres de traje oscuro

Volvía a reunirse la cúpula del partido que ha hecho de la Igualdad entre hombres y mujeres una de sus más señaladas conquistas y ha abanderado la ley de la cremallera que coloca por igual a féminas y varones en las listas electorales.

Sin embargo esta cumbre de barones, ha sido sobre todo, de «varones». Y ahí radica el punto de esta reflexión que se hace extensiva a otros ámbitos de la sociedad. La igualdad sin distinción de sexos es un derecho hace tiempo reconocido en nuestras sociedades, con realidades diferentes en otros entornos.

Pero en realidad, las mujeres, por las razones que sea, siguen siendo discriminadas, sobre todo en algunos sectores de la alta dirección, de los puestos de responsabilidad política y empresarial y, a veces, en otros más pequeños.

No ha más que mirar fotografías de las noticias diarias para comprobar que en las reuniones de grandes dirigentes mundiales; en las de presidentes de grandes compañías internacionales; en las más altas esferas de las Universidades o de los medios de comunicación, por poner algunos ejemplos, siempre hay muchos más hombres que mujeres, cuya presencia escasea e incluso ni siquiera existe.

Sinceramente creo que hay un problema de fondo. La verdadera respuesta a la pregunta ¿por qué llegan tan pocas mujeres a los puestos más altos? habría que buscarla en nuestros espacios más cercanos y quizá la respuesta la tengamos ante nuestra propia frente.

El recorrido por los argumentos que se han venido dando para descubrir esta realidad, que lo es, se sitúa en torno a tres grandes factores (según algunos de los más destacados estudios al respecto): la histórica y persistente –en diversas formas y grados- discriminación por razones de género; las mayores demandas de la vida personal y familiar que experimentan las mujeres y los distintos sistemas de autopercepción femenino y masculino. Y todo ello, en un entorno social organizado que pretende el mantenimiento del poder por parte de quienes siempre lo han detentado: un reducido grupo de varones.

Y nos hacemos una nueva pregunta: las mujeres ¿no quieren subir o no las «dejan»?. Si las mujeres no ascienden en la escalera jerárquica es porque no las dejan… los varones. Aunque la Igualdad está garantizada por las leyes, los hábitos del pasado, la rutina, los modelos de referencia, los estereotipos, los sesgos e incluso la desconfianza hacen que se priorice –consciente o inconscientemente- a los varones sobre las mujeres en muchos procesos de selección y promoción, anulando o ralentizando en la práctica los efectos de las leyes igualitarias.

Alguien podría decir que no existe esta discriminación, pero no sólo existe sino que viene acompañada de otra que tienen las mujeres en su vida privada, con significativas consecuencias para su vida profesional. Y ahora respondo a la pregunta que me hacía antes: hay una falta de corresponsabilidad de los varones en las tareas domésticas y de atención a las personas dependientes. Las mujeres desempeñan la parte de responsabilidad que no asumen los varones ni los servicios públicos, y limitan el tiempo y las energías que podrían dedicar a progresar en su carrera profesional, política, docente o ejecutiva. Y ésto pasa desde la más humilde hasta la más encumbrada de las familias, aunque hay que reconocer que en éstas, las mujeres cuentan con apoyos privados que no pueden permitirse las primeras y que aumentan la desigualdad por otras razones.

Creo que no se han realizado auténticas políticas de apoyo al papel insustituible de la mujer en relación con la maternidad o con la atención a la dependencia. Pocas ayudas, por no decir ninguna, existen a la hora de fortalecer la dedicación a la mujer que elige ser madre.

Hay otras y sobre todo otros, que piensan si las mujeres no llegan a ocupar esos puestos por los que los varones son capaces de casi todo, es simplemente porque no quieren. Y sobre todo porque tienen otros intereses. Pero ahí, al menos hoy, no me detendré.

Personalmente creo que nuestra sociedad, por más que quiera vestirse de igualitaria, lo es sólo de fachada. Y en el fondo, la mayoría de los varones están poco acostumbrados a la diversidad, no quieren cambiar su «rol» y además son los responsables de encontrar los procesos y los mecanismos para integrarla en igualdad de oportunidades. Y si no cuentan con ellas y nos las tienen entre sus «iguales», difícilmente podamos llegar a contar con reunión de barones a las que asistan «varones» y mujeres.

Mientras tanto, me sigo preguntando: ¿qué se está haciendo y qué PODEMOS hacer para cambiar esta situación?. Como cantaban Joan Baez y Bob Dylan: the answer, my friend, is blowing in the wind!

Compártelo:

Escucha también

Lo he contado en la radio, en «La Historia entre líneas».

Más sobre mí

2 comentarios

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Protección de datos

Responsable
Antonio Ramón Jiménez Montes.
Finalidad
publicar tu comentario con tu nombre y, si hace falta, escribirte sobre él. Tu correo no se publica.
Legitimación
tu consentimiento, al enviar el comentario.
Destinatarios
nadie, salvo obligación legal.
Derechos
acceder a tus datos, corregirlos o borrarlos (y los demás que te da la ley) escribiendo a contacto@jimenezmontes.com.

Más información en Privacidad.

Más sobre Actualidad y opinión

Ver el tema

  • La ley de la silla

    Próximos a celebrar el día de la Mujer trabajadora conviene echar una mirada a nuestro alrededor para comprobar cual es la situación real de las mujeres que, además del trabajo doméstico, realizan otros trabajos fuera del hogar. A mi modo de ver seguimos teniendo una serie de elementos que impiden poder afirmar que la igualdad sea una meta conseguida. Como…

    Leer el artículo

  • Declaraciones desafortunadas

    Que un obispo ofrezca datos inconsistentes o inexistentes, pretendiendo defender un modelo determinado de familia, es, a mi modo de ver, un error o, cuando menos, una temeridad. Para los que nos sentimos parte de la comunidad cristiana, declaraciones como las que ha hecho el obispo de Alcalá de Henares, son un chorro de agua fría. Nuestras familias forman parte…

    Leer el artículo

  • Reunión de un consejo de administración: una mesa ovalada rodeada casi solo de hombres de traje

    La presencia de la mujer en los consejos

    La presencia de la mujer en los consejos de administración de las empresas españolas. La Ley de Igualdad de marzo de 2007 contemplaba en su artículo 75 en relación con la disposición adicional primera que la presencia de mujeres en los consejos de administración, sería EQUILIBRADA, entendiendo por tal, que no hubiera más del 60% de un sexo ni menos…

    Leer el artículo