El papa Francisco murió un lunes de Pascua, un día después de impartir casi por sorpresa la bendición «Urbi et orbi». Sus trece años de pontificado fueron una «ventana de aire fresco» para la Iglesia, y su muerte abre un tiempo nuevo: un funeral más sencillo según las normas que él mismo aprobó, nueve días de luto y un cónclave que podría celebrarse a mediados de mayo.
Antonio Ramón Jiménez Montes, que llegó a saludar al papa en Roma durante un congreso sobre santuarios y religiosidad popular, explica qué ocurrirá ahora, comenta los nombres que suenan en las quinielas y, ya en clave local, hace balance de la Semana Santa de Cabra.


