Hasta bien entrado el siglo XX, el Lunes Santo fue en Cabra un día sin procesiones: las cofradías empezaban a salir el Jueves Santo. Su historia moderna arranca con el Vía Crucis del Calvario y la bajada nocturna, con antorchas, del Cristo articulado del Calvario en la urna del Santo Sepulcro, y se completa con el Cristo de la Sangre, nacido en 1977 como sección de tambores enlutados del Santo Entierro y cofradía propia desde 1978.
En una Semana Santa sin procesiones por el confinamiento, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa cómo se fue formando este día, de la crisis de los años sesenta a la recuperación del Vía Crucis, y su carácter serio y recogido, como en otras ciudades andaluzas.



