Hace un siglo, el campo cordobés vivía las «agitaciones campesinas» que estudió el historiador Díaz del Moral: el trienio bolchevique, las casas del pueblo, el nacimiento de la CNT y una patronal que se organizaba frente al movimiento jornalero. Cabra, con unos 14.900 habitantes y tres de cada cuatro vecinos trabajando en el campo, salía además de la epidemia de gripe.
Al hilo del nuevo convenio del campo, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa aquel contexto y lee el convenio patronal obrero de 1920 en Cabra: los forasteros en la aceituna, las varadas, el derecho a «vestirse de limpio» cada diez días y unos jornales de cuatro pesetas para los hombres y dos para las mujeres.



