Según el «Cantar de mio Cid», fue ante el castillo de Cabra donde Rodrigo Díaz de Vivar venció al conde García Ordóñez y le mesó la barba, hacia 1079, cuando Alfonso VI los envió a cobrar las parias a los reyes de taifas de Sevilla y Granada. De esa gesta, que recuerda la Tizona de la calle Mayor, nace el apelativo de Cabra como ciudad del Cid.
En la semana del libro, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa la historia y la leyenda del Campeador, el manuscrito copiado por Per Abbat, las actividades de la asociación Argamasa y el Cid en el cine y la televisión, de la banda sonora de Miklós Rózsa a la serie más reciente.



