Manuel Ordóñez Jiménez, «Manolico el de los huesos», fue un curandero famoso por recomponer huesos sin cobrar nada. Nació hacia 1888 en el cortijo de Cuesta Blanca, cerca de Almedinilla, en una familia de curanderas, y en los años treinta se instaló en Cabra, donde lo buscaban vecinos de toda la comarca y hasta los médicos de la ciudad. Murió el día de San Juan de 1980.
Con la biografía que ha escrito su nieto Manuel Muñoz Ordóñez, Antonio Ramón Jiménez Montes recuerda sus anécdotas, su método de conversación, tirón y ungüento, y el lugar de los sanadores en la medicina popular.




