Mariana Pineda fue ejecutada a garrote vil en Granada el 26 de mayo de 1831, acusada de bordar una bandera liberal, por negarse a delatar a sus compañeros. Muy ligado a su historia está el egabrense José de la Peña y Aguayo, alumno del Real Colegio de la Purísima, abogado en la Granada liberal, profesor en Cabra y más tarde ministro de Hacienda, que en 1836 escribió su primera biografía y adoptó a su hija Luisa.
Antonio Ramón Jiménez Montes repasa la huella de Mariana Pineda en la novela, el teatro de Lorca, la televisión y la copla, con fragmentos de audio, y la reivindica como ejemplo de respeto a las ideas ajenas.




