Las Franciscanas Misioneras de la Natividad de María, conocidas como darderas por Francisco Darder, llegaron a Cabra en 1959 y se instalaron en Palacio, en la antigua huerta de los capuchinos del barrio de la Villa. Medalla de oro de la ciudad en 2009, son recordadas por cuidar de noche a enfermos y personas solas en sus casas y por su trabajo en dispensarios, clínicas y en el hospital.
En el día de San Francisco de Asís y en los 125 años de la congregación, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa su historia y su carisma, presenta a su nueva superiora, la egabrense María Antonia Puga, y reflexiona sobre el futuro de la vida religiosa.



