Juan Valera conoció como diplomático las mesas más refinadas, pero nunca olvidó los fogones de Cabra y Doña Mencía. En «La cordobesa» (1872) retrató la cocina de la comarca: la matanza, las orzas de lomo en adobo, la alboronía, los salmorejos y los gajorros, a los que quizá fue el primero en llamar «frutas de sartén». Amigo del doctor Thebussem, llegó a soñar con escribir su propio libro de cocina.
Con motivo del Día del Libro y del aniversario de la muerte del escritor, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa la literatura gastronómica del siglo XIX e invita a leer aquel texto y a recuperar las recetas tradicionales en familia y en los restaurantes de Cabra.




