Un día como hoy, el 25 de octubre de 1724, falleció en Granada José de Mora (Baza, 1642).
Escultor de cámara de Carlos II, fue el gran maestro de la introspección en la escuela granadina.
El grupo de las Angustias y el Cristo yacente del Monasterio de las Angustias de las RRMM Agustinas Recoletas, llegó a Cabra con las fundadoras del convento. Seis agustinas que vinieron de Granada (de los conventos del Corpus Christi y de Santo Tomás de Villanueva) y trajeron consigo tan imponente grupo escultórico, lleno de unción sacra y de una belleza inconmensurable. Entraron en Cabra, en carruajes, un 21 de noviembre del año de 1697 y desde entonces la devoción granadina que impulsó la reina Isabel la Católica, quedó marcada en Cabra junto a las Agustinas. Su cofradía se creó al año siguiente como hermandad servita y desde entonces mantiene esta devoción junto con la comunidad de las religiosas descalzas de San Agustín que impulso desde Granada la venerable Madre Antonia de Jesús, O.A.R.
La tradición atribuye a José de Mora este imponente misterio de las Angustias de Cabra. Otras voces apuntan a Risueño o al círculo de Mena. Lo seguro es su filiación granadina y ese dolor contenido, sin estridencia, tan propio de Mora. Rostros ensimismados, mirada baja y melancólica, modelado suave, anatomías estilizadas. No es un dolor que grita: es un dolor que se recoge hacia dentro. Y su unción sagrada queda plasmada en el rostro doloroso de la Madre y en la cuerpo muerto del Hijo, considerado una de las cimas de la imaginería andaluza de Cristo muerto en el regazo de su madre, llena de Angustias y de Dolores.
La estela de los Mora en Cabra nos deja en Cabra otras imágenes que tienen su sello que heredaron muchos de sus discípulos: el Cristo de la Sentencia, en la parroquia de San Francisco y San Rodrigo; el Cristo del Perdón, en las Agustinas; la Virgen del Socorro — busto de iconografía muy singular—, en la Asunción; o el busto del Ecce Homo, en la Soledad. Todas ellas atribuidas al círculo de Mora, sus discípulos o su taller. Hoy, más de tres siglos después de su muerte, la manera de entender el dolor que dejó Mora en sus obras, sigue viva en Cabra.
Foto de portada: Fran Gómez Mora
¿Mora? El debate
atribuir ≠ firmar
Las fuentes coinciden en la escuela granadina. En el autor, no.
José de Mora. La atribución tradicional, sobre todo para el Yacente.
José Risueño. Hay quien le asigna la Virgen.
Pedro de Mena y su hija. Otra hipótesis: él, el Cristo; ella, la Virgen.
Lo seguro: su filiación granadina y ese dolor contenido, sin estridencia, tan propio de Mora.


Detalle. Foto Mateo Olaya Marín
Una de las imágenes más espléndidas de nuestra escultura religiosa es la del Cristo yacente de Nuestra Señora de las Angustias. Al estar acostumbrados a verla y venerarla, puede que en ocasiones pase inadvertida y merece la pena detenerse en su contemplación y admirarla. Es una muestra de la belleza que nuestros más afamados escultores del Barroco granadino, buscaban en sus obras y a buen seguro que fuera quien fuera su autor, lo consiguió plasmando belleza, emoción y religiosidad.








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