Noventa años después de su hallazgo en 1934, la estatuilla romana del dios Nilo, con su cornucopia y su cocodrilo, ha vuelto desde el Museo Arqueológico de Córdoba al Museo Arqueológico Municipal de Cabra. Su inscripción menciona a los «illychiniarii», un colectivo aún en debate: fabricantes de mechas para lucernas, según Juan Gil, o de papiro, según la hipótesis que planteó el catedrático José Remesal en una conferencia por el Día Internacional de los Museos.
Antonio Ramón Jiménez Montes repasa estas interpretaciones y las une con el culto a Isis en la Hispania romana y con el pedestal de Flaminia Pale, «isíaca» de Igabrum, probablemente sacerdotisa pública de la diosa en la ciudad.




