En el siglo XVII, Cabra llegó a tener, según algunos historiadores, el mayor obrador de mármol de Andalucía, y de sus canteras de piedra roja salieron piezas para todo el barroco del sur. Dos nombres destacan: José Granados de la Barrera, maestro mayor de obras del duque de Sessa que culminó la fachada de la catedral de Granada diseñada por Alonso Cano, y Melchor de Aguirre, «el escenógrafo del mármol».
Antonio Ramón Jiménez Montes sigue el rastro de Aguirre como vecino de Cabra, su trabajo en el retablo mayor de la Asunción, con sus mármoles rojos, negros y crema, y su obra cumbre: el oratorio de San Felipe Neri de Granada.



