El 19 de noviembre de 1697, seis monjas salieron de Granada para fundar el convento de agustinas recoletas de Cabra. Siglos después formó parte de aquella comunidad la madre Inés del Buen Consejo, una asturiana nacida en 1914 que llegó a Cabra con dieciséis años, dirigió la guardería de las agustinas y fue nombrada hija adoptiva de la ciudad.
Treinta años después de aquel nombramiento, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa el expediente municipal: la moción de 1987, el pleno que lo aprobó por unanimidad en 1988, el telegrama de adhesión de Juan Pablo II, la entrega del título en 1989 y la carta de gratitud de la religiosa.



