María Sarmiento de los Cobos, condesa de Cabra y duquesa de Sessa, gobernó los estados de Cabra y Baena mientras su marido servía al príncipe Felipe en su propia galera. Al enviudar en 1578 sin descendencia quedó como heredera universal, y Francisca Fernández de Córdoba, hermana del conde, reclamó la herencia en un pleito. La duquesa se instaló en Granada, donde fundó el convento de la Piedad con monjas dominicas de Baena y donde la recuerda la calle Duquesa.
Antonio Ramón Jiménez Montes sigue el rastro de esta mujer: la disputa por su dote, su labor como benefactora de conventos y las ordenanzas municipales de Cabra que ella inició y que Francisca, primera duquesa de Baena, firmó en 1593.



