Desde el estatuto de Toledo de 1449, quien quería estudiar, casarse u ocupar un cargo tenía que demostrar con un expediente de limpieza de sangre que descendía de cristianos viejos, sin antepasados judíos ni moriscos. El Archivo Histórico Aguilar y Eslava conserva unos 750, desde las oposiciones a cátedra de 1692 hasta el último, de 1821, presentado por el montillano Vicente Marabert y Salas.
Antonio Ramón Jiménez Montes recorre la historia de los judíos en Cabra y su comarca, de las aljamas a la expulsión de 1492 y la diáspora sefardí, explica cómo apellidos, escudos y genealogías inventadas ocultaban orígenes conversos y reflexiona sobre las discriminaciones que aún perviven.



