Luis Gómez de Madrid, Aguilar y Aranda, sobrino de Luis de Aguilar y Eslava, fue nombrado en el testamento de su tío, en 1679, primer patrono del Colegio de la Purísima, hoy Fundación Aguilar y Eslava. Alférez mayor de Cabra, licenciado en jurisprudencia y corregidor de Rute, se encargó de cumplir la voluntad del fundador hasta que en 1692 se convocaron las primeras oposiciones a cátedra.
Antonio Ramón Jiménez Montes cuenta cómo el patrono compró la Casa Grande, frenó a la Compañía de Jesús para mantener un colegio seglar y cómo un posible origen judeoconverso pudo pesar en que el fundador no exigiera limpieza de sangre.




