Las mujeres forman parte de las cofradías de Cabra desde hace casi cinco siglos: las reglas de la Veracruz, del siglo XVI, ya admitían hermanas, y las de la Soledad de 1579 hablan de «cofradas». En 1812 María de la Cruz Narváez Portocarrero fue la primera hermana mayor de una hermandad egabrense, y en 1842 la reina Isabel II lo fue de la Soledad.
En la semana del 8 de marzo, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa ese papel, de las hermanas mayores y pregoneras a las costaleras, capatazas y saeteras, con datos de las juntas de gobierno actuales, y rescata una grabación de la saeta vieja cantada por Concha Cabello.




