El 29 de enero de 1824, casi cincuenta hermanos de la cofradía de las Benditas Ánimas, la Aurora y San Sebastián pidieron al vicario de Cabra que destituyera a su junta de gobierno por haber sido «exaltados del execrable sistema constitucional». Acababa el Trienio Liberal y Fernando VII había vuelto al absolutismo. En menos de un mes, la cofradía tuvo tres hermanos mayores.
Antonio Ramón Jiménez Montes lo reconstruye con los documentos de su archivo: la elección y la renuncia del presbítero Rafael Narváez, la llegada de Fernando María Cejalvo y los intentos de los obispos Cebrián y Trevilla de recortar las procesiones. Cierra con una saeta antigua de Cabra en la voz de Concha Cabello.




