En 1862, durante el viaje de Isabel II por Andalucía, la Banda de Música de Cabra, dirigida entonces por el maestro Mariscal, actuó ante la reina en Córdoba con tanto éxito que, según una crónica publicada en 1927, recibió el privilegio de vestir un uniforme de gala: el de los Cazadores de Cataluña, con chacó celeste, dolmán azul y pantalón rojo.
En la semana de Santa Cecilia, Antonio Ramón Jiménez Montes reconstruye aquel uniforme, sitúa a la banda egabrense entre las más antiguas de España y recorre su historia, del templete de la plaza de España a la banda sinfónica de hoy.



