Una placa decorada tardoantigua de los siglos V o VI, hallada en El Chorrón y donada por Antonio Narváez Morales, es la pieza del mes del Museo Arqueológico de Cabra. Con su crismón, el alfa y la omega, las palomas y la crátera, es una de las manifestaciones cristianas más antiguas de la ciudad y recuerda la importancia del obispado de Egabro, cuyo rastro va del concilio de Elvira, en el siglo IV, hasta el siglo IX.
Antonio Ramón Jiménez Montes explica cómo la Egabro hispanorromana se transformó en sede episcopal visigoda, plantea que la placa pudiera servir en el rito de la paz y repasa los vestigios de la comarca, de la basílica de Coracho al ara de Bacauda.



