Gosvinta es una de las pocas reinas visigodas cuyo nombre ha llegado hasta nosotros, y lo fue tres veces: como esposa de Atanagildo, como esposa de Leovigildo y como madre o tutora de Recaredo. Arriana convencida, usó a sus hijas y nietas para sellar alianzas con los francos, se enfrentó a su nieta Ingunda, católica, y quedó desplazada tras la conversión del reino en el III Concilio de Toledo, en 589.
A partir de un cráneo femenino de los siglos V y VI que se expone en el Museo Arqueológico de Cabra, Antonio Ramón Jiménez Montes evoca su figura en la semana del Día de la Mujer y la sitúa entre las «mujeres viriles» de la Hispania visigoda.




