Mayo abre lo que Julio Caro Baroja llamó «la estación de amor», un tiempo festivo que se alarga hasta San Juan. En muchos lugares de España se plantaba el árbol de mayo, un tronco alto vestido de flores, cintas y frutos, antecedente de la Cruz de Mayo. En Cabra, la fiesta se liga a la cofradía de la Veracruz y a la Invención de la Cruz del 3 de mayo, y puede estar en el origen de las fiestas de la Cruz del barrio del Cerro.
Antonio Ramón Jiménez Montes lo cuenta con textos de Juan Valera en «Pepita Jiménez» y del «Observatorio rústico» de Francisco Gregorio de Salas, y repasa el calendario festivo egabrense que llega hasta septiembre.



