El solsticio de invierno ha marcado desde siempre fiestas como las saturnales romanas, la Janucá judía, el Yule nórdico o el culto al sol invicto y a Mitra. Aquel año llegó, además, con una gran conjunción de Júpiter y Saturno que no se veía así desde hacía casi cuatro siglos, la llamada «estrella de Navidad», y con la lluvia de estrellas de las Úrsidas.
Antonio Ramón Jiménez Montes relaciona esas tradiciones con la Navidad cristiana y con la Cabra romana, donde el culto a Mitra convivió con los primeros cristianos de Egabro, y repasa el origen del árbol de Navidad y de los colores de Papá Noel.




