La cofradía del Glorioso San José y del Niño Perdido, de la parroquia de la Asunción, se fusionó en 1620 con otra del mismo nombre del convento de Santo Domingo. Sus reglas fijaban la fiesta del 19 de marzo y la del Niño Perdido, cuyo misterio recuerda un retablo de la Asunción. En 1692 la tomaron a su cargo los escribanos y procuradores de la villa, y en 1804 cedió parte de su capilla para abrir la puerta del viático.
En el día de San José, Antonio Ramón Jiménez Montes recorre con documentos de archivo la «especialísima devoción» de Cabra al santo, hasta la decadencia de la cofradía y su renovación en 1816, con José Antonio Marroquín como hermano mayor.



