Los crismas, nombre que viene del inglés «Christmas», la misa de Cristo, tienen una historia más larga de lo que parece. En España hay felicitaciones de Quevedo y Lope de Vega, una de los serenos de Madrid de 1778 y otra del «Diario de Barcelona» de 1831, mientras que la primera tarjeta impresa la encargó sir Henry Cole en Londres en 1843.
Con la excusa de la felicitación que envían los carteros de Cabra, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa el aguinaldo, el petirrojo y los carteros ingleses, las postales de Hallmark y Dalí, la primera felicitación de la prensa egabrense y los crismas hechos a mano.



