El 27 de agosto de 1975, los hermanos Córdoba, gitanos egabrenses, cantaron ante el papa Pablo VI la primera misa gitana en el Vaticano. Aquella misa flamenca, en castellano, nacía del impulso del Concilio Vaticano II a las lenguas vernáculas y a las músicas de cada pueblo, y se había estrenado en Cabra en 1970 con una enorme expectación.
Antonio Ramón Jiménez Montes recuerda el viaje a Roma, la anécdota de la guardia suiza que les requisó la guitarra y les obligó a cantar a capela, el recibimiento a su vuelta a Madrid y la figura de José Córdoba, hijo predilecto de Cabra. Termina con una plegaria a la Virgen de la Sierra cantada por José Córdoba desde el coro del santuario.



