El santero de la Virgen de la Sierra, encargado de cuidar el santuario, es un oficio documentado en Cabra al menos desde 1577, cuando aparece como testigo en un pleito de los vecinos contra los condes. Le siguen nombres como la santera María Pérez en 1591 o Domingo de Castro en 1593 y, desde 1835, la saga de los Sabariego, que ha mantenido el oficio durante generaciones hasta la jubilación de Antonio Sabariego.
Con la plaza recién convocada por la Real Archicofradía, Antonio Ramón Jiménez Montes repasa, documento a documento, las tareas del santero, del agua y la leña a la limpieza de la ermita, y reivindica el estudio de esta figura tan querida.



