Omar ibn Hafsún, el caudillo que desde Bobastro, en la serranía de Málaga, encabezó entre los siglos IX y X una larga rebelión contra el emirato omeya de Córdoba, llegó a dominar buena parte de Andalucía y puso en jaque a Abderramán III. Cabra, capital de su cora, se le rindió en Iznájar, y hay historiadores que la llaman su «ciudad querida».
Antonio Ramón Jiménez Montes repasa su figura, entre la historia y la leyenda, sus cambios de religión, su posible relación con el poeta Muqaddam de Cabra y con San Rodrigo y el destino de su cuerpo, crucificado en Córdoba, y recuerda la calle que lleva su nombre.



