La sequía de 2023, con uno de los abriles más secos que se recuerdan, llevó a celebrar una procesión de rogativas en el santuario de la Virgen de la Sierra. No es nada nuevo: las rogativas, herederas de las robigalia romanas, se concentraban entre abril y mayo, y en Cabra hay noticias de bajadas de la Virgen para pedir agua desde el siglo XVI hasta la romería de 2017, convertida en rogativa.
Antonio Ramón Jiménez Montes repasa el agua en las ordenanzas de 1593, las lluvias tenidas por milagrosas, como la de 1698, el decreto episcopal de 1879, la salve de Juan Soca y la necesidad de cuidar el manantial.



