Solsticio de invierno: anuncio de la Navidad.

2 minutos de lectura
Luna llena sobre un mar de nubes, de noche y en blanco y negro

La luna llena del invierno aparecía nítida y brillante en un claro del cielo nublado y lluvioso de la noche del 21 de diciembre.

Una luna que nos anunciaba el Solsticio de Invierno. Una fiesta llena de reminiscencias antiguas, de sentidos de lo religioso en la historia del género humano. Una luna que era festejada por celtas y romanos, por japoneses y escandinavos, por mayas y aztecas, por tantas y tantas culturas que tienen un sentido astral de los tiempos y de las estaciones.

El ciclo lunar de este solsticio es también la fecha elegida para celebrar un acontecimiento que cambió la faz de la tierra: el nacimiento de Jesús. Y digo que es la fecha elegida por que así lo asumieron quiénes quisieron hacerlo coincidir con una fecha especial para tantas civilizaciones. Lo de menos, desde mi punto de vista, es que la fecha coincida o no realmente con el acontecimiento. Pues éste, es más importante que lo accesorio de la fecha, por muy importante que sea la elegida y por más que haya quién no alcanza a comprender que es un argumento fácilmente contrastable y que, al menos a mí, me parece acertado.

Hacer coincidir la celebración de la Navidad con el Solsticio de Invierno, no es pues criticable sino digno de reconocimiento.

Con la luna llena de esta noche, la cercanía de la Navidad se hace más próxima, y celebrarla supone unirse a los miles de seres que a lo largo del tiempo y de la historia así lo han hecho y así lo hacen. Y aún conociendo los mitos y sus explicaciones, la singularidad para muchos de quiénes la celebramos desde una determinada creencia, no es más que descubrir en el brillo de la noche, la Luz que ilumina eternamente y que, cíclicamente, desde el cielo, se nos anuncia con una luna llena que refleja las luminarias del Sol esplendente.

Sólo falta que el sentido de la fiesta recupere lo poco que pueda quedar de su verdadero significado y no se vea apagada por lo artificioso. Y eso es lo que realmente nos cuesta. Desear Feliz Navidad o Feliz Solsticio invernal, no debe ser sólo un mensaje vacío, sino una apuesta por convertir el rito, en una vivencia compartida que muestre las claves de un Amor sin límites y de una Fraternidad universal que, desde la historia encarnada, nos ofrece ese Niño nacido entre una mula y un buey, y que cambió la trayectoria de los tiempos.

Aunque nos pase como a quiénes lo anunciaron los profetas Isaías o Habacuc, que aún enterándonos, no queramos comprenderlo.

Compártelo:

Escucha también

Lo he contado en la radio, en «La Historia entre líneas».

Más sobre mí

Sé el primero en comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Protección de datos

Responsable
Antonio Ramón Jiménez Montes.
Finalidad
publicar tu comentario con tu nombre y, si hace falta, escribirte sobre él. Tu correo no se publica.
Legitimación
tu consentimiento, al enviar el comentario.
Destinatarios
nadie, salvo obligación legal.
Derechos
acceder a tus datos, corregirlos o borrarlos (y los demás que te da la ley) escribiendo a contacto@jimenezmontes.com.

Más información en Privacidad.

Más sobre Textos personales

Ver el tema

  • Otra Navidad, ¿es posible?

    Hay que ver la gente que hay por las calles estos días. La cantidad de tiendas que ofrecen escaparates cargados de objetos para obsequiar y regalar que previamente, está claro, hay que comprar. No hay lugar que quede fuera de esta pasión por comprar y gastar en estas fechas. A ello nos ayuda la decoración de tiendas, calles y centros…

    Leer el artículo

  • ¡¡Cómo pasa el tiempo!!

    Casi sin darme cuenta han pasado más de dos meses desde la última inmersión en negro sobre blanco. ¡Y pensaba que había sido ayer!. En estos meses hemos tenido de todo, como en Botica. Elecciones, cambio del cambio, recrudecimiento de la crisis, leve recuperación de las bolsas e incluso tiempo para algún viaje, lectura, descanso, salidas al campo, encuentros con…

    Leer el artículo

  • Selfi ante la escalinata barroca del santuario del Bom Jesus, en Braga

    #YoMeQuedoEnCasa – Día sexto- Tiempo

    20 de marzo – Día sexto Sigo con las fotos y me encuentro con una de un viaje que hice un mes de marzo a Braga en Portugal. Subí al vía crucis más singular y espectacular de cuantos he conocido, el del santuario de Bom Jesus. Entre las fotos encuentro una que me sirve para representar que la primavera quiere…

    Leer el artículo