La visita pastoral, presente en los concilios medievales y obligatoria desde Trento, permitía al obispo conocer de primera mano sus parroquias, y sus actas son hoy una fuente valiosa para la historia local. Cabra fue la única localidad del reino de Córdoba visitada por todos los obispos entre 1748 y 1850, y en el siglo XX recibió con gran solemnidad a prelados como Guillamet, Pérez Muñoz o Fray Albino.
Con motivo de la visita de Demetrio Fernández, Antonio Ramón Jiménez Montes recorre estas visitas desde la llegada del obispo en tren en 1921, al son de la marcha de infantes, hasta hoy, con anécdotas como el «bien se está en Cabra» o una letrilla de carnaval.




